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Psicología deportiva y gestión emocional en las artes marciales y deportes de contacto

Psicología deportiva y gestión emocional en las artes marciales. Entrevista a José García Donate

En teoría, todo el mundo parece tener muy claro que “la mente lo es todo”, “tu mayor enemigo eres tú mismo”, o “si la cabeza falla, falla lo demás”.  Pero en la práctica, son muy pocos los que le prestan atención al bienestar y rendimiento psicológico. Si la mente es tan importante, ¿por qué la dejamos de lado en nuestro plan de entrenamiento?

Con la intención de dar a conocer un poco más la psicología deportiva y sus beneficios para las artes marciales y deportes de combate, hoy traigo esta entrevista al canario José García Donate. En lo que lleva ejerciendo, ha tenido la oportunidad de trabajar con varios deportistas de contacto, entre ellos los luchadores de élite Carlos Coello y Dani Barez, dos referentes en España. ¡No podía dejar escapar un perfil así!

Foto de J.V.García Donate, profesional de la psicología deportiva
José García Donate en una velada de Tenerife.

Empecemos con la presentación de rigor 😁

Soy graduado en psicología y estoy especializado en el campo del deporte. Después de la carrera hice el “Máster en Psicología de la Actividad Física y del Deporte” de la Universidad Autónoma de Madrid, y un curso de formación práctica en psicología del deporte en la Federación Madrileña de Natación.

Aunque llevo ya un tiempo trabajando, me gusta seguir aprendiendo. Ahora tengo el ojo puesto en un curso de psicología positiva. Esta rama se aparta un poco de la parte más clínica de la psicología, centrada en estudiar trastornos. La psicología positiva se centra en las destrezas, fortalezas y virtudes de la mente. Espero sacar muchas cosas aplicables para mis deportistas de este curso.

¿Cuál es la situación del psicólogo deportivo en España?

En líneas generales todavía hay mucho desconocimiento de para qué sirve un psicólogo deportivo, aunque cada vez su función está más normalizada. Muchas veces se asocia la psicología a estar loco, y no es así. No hace falta tener ningún trastorno para ir al psicólogo, solo querer mejorar o cambiar algo.

Como psicólogo deportivo mi misión es aumentar el rendimiento del deportista, ser un apoyo más. Uno de los objetivos de la psicología deportiva es dar a los atletas herramientas para competir mejor. Que tengan la mente lo mejor preparada posible para el combate.

A la gente en general le da vergüenza decir que va al psicólogo. Imagino que en el ámbito deportivo pasa lo mismo. Quizá hay miedo a que te consideren “débil”. En los deportes de contacto se vive mucho de parecer “el más fuerte”, el invencible… supongo que te has encontrado varios casos que no quieren que se sepa que están con un psicólogo.

Algunos prefieren no decirlo, es cierto. Pero nunca trato de averiguar por qué no quieren hacerlo público. Simplemente respeto su decisión, aunque siempre les animo a que lo compartan. Puestos a elegir prefiero que lo digan, porque así ayudan a romper barreras, divulgando los beneficios de la psicología deportiva.

De hecho personas que son un referente en los deportes de contacto hablan en público de cómo les ayuda su psicólogo deportivo. Vasyl Lomachenko, considerado por muchos el mejor boxeador de la actualidad, explica cómo trabaja con su psicólogo deportivo la atención, el control del pensamiento, la velocidad de reacción… lo considera una pieza fundamental de su equipo y lo explica sin ningún reparo.

Psicología deportiva con Lomachenko
Lomachenko trabajando la agilidad mental, supervisado por su psicólogo deportivo Andriy Kolosov.

Una preparación física exitosa se caracteriza por una buena planificación y programación. Hablando de entrenamiento, puedes definir en un calendario una fase de acumulación, una de transformación y una de realización. ¿Se puede hacer algo similar en psicología deportiva? ¿Se puede planificar y programar?

En un escenario ideal sí se podría programar. Pero el contexto que me he encontrado no es el ideal. Los luchadores que trabajan conmigo nunca saben si durante la temporada habrá tres combates, cinco o diez. Es un poco caótico. A veces estamos sin ninguna pelea a la vista y de repente salen dos en un mes.

En estas circunstancias es muy difícil seguir una estrategia planificada. Pero bueno, aunque pudiera planificar con un calendario definido, siempre hay que estar abierto a los imprevistos. Podría planificar unos meses apartando una variable determinada si el deportista parece no tener carencias en ese aspecto. Por ejemplo, la confianza. Pero en cualquier momento podría pasar por una crisis que le diera la vuelta al plan establecido. Así que la programación al final es siempre orientativa, se va ajustando a los cambios del deportista.

Has comentado que el objetivo de la psicología deportiva es aumentar el rendimiento. Significa que solo se ciñe a eso, ¿o también aspira a crear cambios positivos más allá del plano deportivo?

Muchos de los recursos que trabajamos para el deporte acaban aplicados a la vida diaria. Es un poco inevitable. Empezamos hablando de deporte y acabamos tratando también temas personales. Al fin y al cabo hay factores externos que influyen en el rendimiento. Si el deportista tiene un problema con su pareja o familia no podemos dejar eso de lado. Lo que sea importante para él, hay que escucharlo. De todos modos, si se presentaran síntomas que pudieran preceder o presentar un trastorno, lo derivaría a un psicólogo clínico.

El psicólogo siempre ha de tener claro que primero va la persona y después el deportista. La tendencia es poner al deportista por encima, lo hacen entrenadores, representantes… incluso el propio deportista. Y por encima de cualquier rol, somos personas. No podemos olvidarlo nunca.

Imagino que ha de ser complicado separar las cosas, sobre todo viendo cómo los deportistas se implican tanto. El deporte es su vida, hasta tal punto que el rendimiento se convierte en la fuente principal de su autoestima. Si sale bien la competición, se sienten triunfadores deportivos pero también triunfadores en todos los demás aspectos. Lo malo es que si pierden, no solo pierden deportivamente, se sienten perdedores como persona.

Esta unión tan fuerte entre la persona y el deportista es muy común. E insisto mucho en intentar separarlo, por ejemplo, hay un “Guillermo deportista” y un “Guillermo persona”. ¿Qué horarios y gustos tiene el “Guillermo deportista”? ¿Qué horarios y gustos tiene el “Guillermo persona”? Separa tus dos vidas. Si pierdes en competición, pierde el deportista, no la persona. El deporte es algo que hacemos, no algo que somos.

Aprender a separar es clave para gestionar las emociones, pero también para descansar. Si todos tenemos tan claro que el descanso del cuerpo es fundamental para el rendimiento, hay que explicar que el descanso psicológico también lo es. Sin descanso no hay rendimiento.

Lo que yo me encuentro son competidores de artes marciales que mentalmente no descansan ni un minuto. Entrenan por la mañana, tarde y noche, y en su tiempo libre se ponen a ver vídeos de combates. Leer libros de lucha, mirar vídeos o ir a veladas no es descansar. Tampoco es descansar estar imaginando cómo saldrá el próximo combate desde todas las perspectivas posibles. Para descansar has de salir del contexto.

Yo llamo a esto “la lavadora”, estar todo el día dándole vueltas a lo mismo. Tenemos que aprender a apagar la lavadora. Si pasas todo el día pensando en tu próximo combate, vas a llegar a la velada psicológicamente agotado. Necesitamos desconectar, y una forma es diferenciar el tiempo que le dedicamos al deporte y el tiempo que le dedicamos a la persona, que tiene otros gustos y actividades de ocio.

Psicología Deportiva - Aprendiendo a desconectar

He leído varios estudios sobre cómo el deporte contribuye a construir nuestra identidad. En el caso de las artes marciales y deportes de contacto creo que esto se vive con mucha intensidad. Muchas veces la gente no dice “soy Guillermo, practico artes marciales” sino “soy Guillermo, soy luchador”. La dimensión de la lucha se extrapola a todos los ámbitos de la vida. Habiendo comentado los riesgos que puede acarrear, ¿destacarías también algo positivo?

Las virtudes que tiene el “Guillermo deportista” se pueden aplicar al “Guillermo persona”, sin duda. Por motivos prácticos intentamos separar los dos roles, sobre todo a la hora de gestionar el descanso. Pero al final no podemos olvidar que eres la misma persona, y las virtudes que tienes en un área las puedes aplicar en cualquier otra. Si eres un valiente en el deporte podemos encontrar la manera de que seas un valiente como persona.

Hablando de gestión emocional… ¿qué emociones son las más importantes en deportes de contacto?

Depende de cada persona, pero las que me he encontrado más han sido iratristeza y alegría.

Muchos deportistas se dejan llevar por la rabia en pleno combate. Puede que ganes, pero si has ido “a lo loco”, es muy posible que, por ejemplo, hayas sido más descuidado o hayas bajado más la guardia. Para encontrar el rendimiento óptimo hay que saber gestionar esa emoción cuando aparece.

La tristeza también es común durante los combates. Si llevas un par de asaltos y ves que estás perdiendo, cuando un combate está muy cuesta arriba, te puede bajar la activación e invadir la tristeza. Tu cabeza no para de decir “buah, es que ya no voy a ganar…”, “van a pensar que no sirvo para esto…”

En cuanto a la alegría, mi experiencia es que si los deportistas combaten contentos, suelen pelear mejor. Aunque no ganen el combate, si se divierten luchando, tienden a sentirse más satisfechos del trabajo realizado. Muchas veces las frustraciones no vienen por perder sino por no sentirse cómodos en el combate.

De todos modos, cada deportista es un mundo. Unos necesitarán potenciar la alegría y otros necesitarán un poco más de ira, porque tampoco hay que tomarse el combate como un juego. Ningún extremo en general es bueno. A cada persona la misma emoción le puede influir de manera positiva o negativa.

Y sobre todo hay que mentalizar al deportista para la aparición de esas emociones. Es importante entender que no podemos controlar cuándo van a venir. El enfado, la tristeza, el miedo… simplemente aparecen, no puedes decidir no experimentarlos. En combate, puede surgir una situación en la que te enfades sin que hayas decidido hacerlo. Lo que sí puedes es decidir qué hacer con ese enfado, tipo “estoy enfadado, pero puedo intentar relajarme”.

Es decir, el objetivo de la gestión emocional no es buscar un estado donde no aparezcan emociones, sino reconocerlas, tener conciencia sobre ellas y tomar una decisión óptima en vez de dejar que nos dominen. Me recuerda al estoicismo…

Sobre todo se trata de autoconocerse. ¿Qué me provoca ira? ¿Y miedo? ¿Qué consecuencias tiene la ira o el miedo en un momento determinado, o en un combate? Hay que analizar los escenarios donde han aparecido esas emociones y ver en cada caso si han sido útiles o han sido un obstáculo, y trabajar sobre ello. Eso es tener inteligencia emocional.

Todas las emociones son normales y todas pueden ser útiles en un momento determinado. Son mecanismos evolutivos que nos han ayudado a sobrevivir, llevan miles de años con nosotros. El miedo es una emoción tan útil como el resto. Lo que no es útil es el miedo extremo, bloquearte, o que salgas a luchar con el miedo a que tus familiares y amigos vayan a sentir decepción por ti. Inteligencia emocional es conocer nuestras emociones, conocer las de los demás y cómo nos afectan.

Psicología Deportiva y gestión emocional

Un concepto clave para el rendimiento es el de activación (arousal). Está demostrado que a nivel fisiológico, más activación implica más capacidad de producir fuerza. Sin embargo, hay personas que rinden mejor con una activación baja. ¿Qué nos puedes comentar al respecto?

Es cierto, cuanta más activación, más fuerza. Pero a veces más activación lleva a menos concentración, o más tensión muscular. ¿De qué te sirve estar activado si estás tan rígido que no puedes casi ni moverte? El exceso de activación puede ser tan malo como su defecto. Un exceso de confianza o de motivación pueden llevarte a activarte en exceso, eso no es bueno.

En este sentido, en deportes de contacto trabajar la activación me está resultando muy efectivo. Estudiamos cómo ajustarla o reproducir el nivel óptimo de cara a los entrenamientos y al combate.

Es muy importante averiguar cuál es tu nivel de activación óptimo y entrar al combate con ese nivel. Si entras poco activo, durante una pelea es complicadísimo activarte. Y al contrario, si entras demasiado activo, es muy difícil bajar esos niveles. Al primer asalto has de ir con el nivel de activación óptimo. ¿Va a significar que ganes? No, pero en la mayoría de veces lucharás más cómodo, porque tendrás el grado que mejor se ajusta a tu rendimiento y no otro.

Has mencionado que estar sobremotivado o sobreconfiado puede ser perjudicial. Supongo que, cuanto más motivado o confiado, más hundido si las cosas no salen bien. ¿El peligro está en que en tu cabeza solo quepa ganar o ganar?

El enemigo de los deportistas y lo que merma mucho su moral son las expectativas. Comen muy bien, entrenan muy bien y puede que se estén viendo campeones del mundo. Si con esta expectativa tienes un mal resultado, el golpe emocional es brutal. En las sesiones intentamos ajustar esas expectativas.

Como deportista puedes estar muy bien preparado, pero cabe la posibilidad de que pierdas. Si ganamos, genial, pero si perdemos, no puede ser el fin del mundo. Es lo que comentábamos antes.

Para terminar, ¿te gustaría añadir algo más?

Me gustaría dejar claro que todo lo que he comentado está basado en mi experiencia personal como psicólogo deportivo. Habrá otros profesionales con otra forma de trabajar y ver las cosas, aproximaciones que respeto totalmente si vienen de un profesional de la psicología cualificado.

También querría retomar el mensaje del principio. Ir al psicólogo no significa que tengas un problema. Significa que quieres mejorar. Acudir a la psicología deportiva es querer convertir tus puntos más débiles en los más fuertes. La cosa no va de apagar fuegos sino de construir.

Quien quiera contactar conmigo puede hacerlo en mi Instagram y Facebook donde subo habitualmente consejos relacionados con la psicología que podrían serles interesantes a los lectores del blog.

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Marc Campos Mula

Marc Campos Mula

Guerrero moderno. Eterno aprendiz. Artes marciales, filosofía y pensamiento crítico son mi inspiración. Me pregunto por los puentes entre lo viejo y lo nuevo, entre la tradición y la ciencia. Busco en el combate y la reflexión fuerza para la mente e inteligencia para el cuerpo.

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