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Fightworld - Netflix - Artes Marciales - Portada

Fightworld: el corazón del guerrero y el espíritu de las artes marciales

Esto no es un programa sobre lucha. Es un programa sobre personas que luchan. Así empieza Fightworld, una nueva serie-documental de Netflix dedicada a las artes marciales y deportes de contacto.

Cada capítulo gira alrededor de tres elementos: una disciplina de combate, unos deportistas y una cultura. En Fightworld conoceremos un poco mejor el boxeo, muay thai, lethwei, laamb y krav maga, pero sobre todo las historias y tradiciones de quienes los practican.

La serie acierta presentando el combate como manifestación cultural, como algo más rico y complejo que una simple compilación de técnicas. Este enfoque permite descubrir a través del deporte un carácter especial de México, Tailandia, Myanmar, Senegal e Israel.

La presentación y entrevistas corren a cargo del actor Frank Grillo, un habitual en papeles relacionados con los deportes de contacto. Un par de ejemplos son la magnífica película Warrior (2011) y la serie Kingdom (2014-2017), ambientada en un gimnasio de MMA. 

El valor añadido de Grillo son los más de 35 años de entrenamiento que lleva a sus espaldas, incluyendo wrestling, boxeo y jiujitsu brasileño. Netflix ha dado en la diana eligiendo más que una cara famosa, a un gran aficionado de los deportes de combate. Quizá no haga las preguntas más interesantes, pero su fascinación, curiosidad y energía son sinceras. Esa autenticidad no podría transmitirla alguien ajeno al sector.

Aunque todas las disciplinas se parezcan porque utilizan los puños, cada capítulo es tan diferente como los protagonistas y sus culturas de origen. El atractivo de Fightworld está en explorar las formas de vida, evitando la repetición y dándole a cada episodio entidad propia.

Sin embargo, hay una idea que domina toda la serie y que no entiende ni de países ni de fronteras: el deporte como herramienta para crecer en todas las dimensiones. Esto nos lo cuentan a través de tres grandes temas: luchar por la subsistencia, luchar contra nuestros fantasmas y luchar por los valores.

Fightworld - Serie de Artes Marciales - Frank Grillo mostrando respeto a luchador de Muay Thai
Saludo 'Wai' entre Frank Grillo y el luchador Inseepayong. Imagen de Netflix.

1. LUCHAR POR LA SUBSISTENCIA

Hay personas que luchan porque quieren hacerlo y personas que luchan porque deben hacerlo. En la opulenta sociedad occidental, lo más común es practicar un deporte de contacto porque nos gusta, valorándolo entre un gran catálogo de actividades. Ya sea a nivel recreativo o profesional, lo normal es entrenar movido por la pasión.

Pero Fightworld nos muestra un perfil deportista sin esa libertad de elección. Cuando los pocos oficios que se tienen al alcance no dan para cubrir las necesidades básicas, luchar se convierte en la única salida. La pasión o diversión de la práctica se subordinan a la responsabilidad, y el cuerpo se pone al servicio de la necesidad más primaria: sobrevivir.

Luchar porque quieres o luchar porque debes. Puede que los deportistas pasen por las mismas adversidades en el gimnasio y en el ring, sean de donde sean, pero esta línea separa dos mundos, el de la elección y el de la necesidad. La supervivencia no tiene tiempo para alimentos de la mente como la gloria, la superación personal o los sueños… solo los del estómago. 

En estas condiciones uno no puede plantearse pelear solo dos o tres veces al año. Asegurarse unos ingresos mínimos exige llenar el calendario de combates, incluso si se está lesionado o se ha sufrido un knockout reciente. En muchos casos el peso de la responsabilidad llega a una edad muy temprana, personalizado en adolescentes tailandeses que llevan 200 combates disputados. 

Este ritmo acaba dejando su huella en el carácter de quienes crecen con tal responsabilidad a sus espaldas. Si me preguntas¿cuál es la razón número uno de que sean así de duros? La pobrezaLa necesidad de sobrevivir les hizo fuertes física y mentalmente, explica en Fightworld el entrenador birmano Win Zin OO.

Si entrar en un circuito regular garantiza por lo menos tres comidas al día, llegar a la élite supone un auténtico salto de clase. Lo vemos en Tailandia, Myanmar y sobre todo en Senegal, donde ser campeón de laamb garantiza cambiar la vida de los suburbios por una mansión y un coche de lujo. 

La primera gran reflexión de Fightworld es entender qué significa ser luchador cuando hay que enfrentarse a la pobreza. Los testimonios son muy diferentes a los que se pueden escuchar en un país desarrollado. Cuando no existen oportunidades de prosperar a través de los oficios tradicionales, la lucha es la única alternativa para subsistir y la única esperanza de alcanzar el éxito.

Fightworld - Serie de Artes Marciales - Luchador de Muay Thai
Luchador de muay thai. Imagen de Netflix.

2. LUCHAR CONTRA NUESTROS FANTASMAS

Hemos hablado de la lucha como forma de supervivencia. Pero a veces sobrevivir no es solo cuestión de dinero, sino de escapar de los estilos de vida que poco a poco acaban con nosotros. En el capítulo dedicado a México, Fightworld nos recuerda las desgracias que traen consigo el crimen y las drogas, y el precio personal que se paga al perder el rumbo.

La testimonio principal sobre esto es Mitzi Aguilar. Hundida en un pozo de drogas y alcoholismo, estuvo varias veces hospitalizada por sobredosis y al borde de la muerte. Su familia, incapaz de ayudarla, se sentía impotente. Pero un día Mitzi descubrió el boxeo, empezando su Viaje del Héroe. El deporte le abrió la puerta a un mundo con objetivos, normas y rutinas que poco a poco fueron influyendo positivamente en el resto de sus hábitos. 

A través de este ejemplo extremo, donde las esperanzas estaban prácticamente perdidas, Fightworld examina el deporte como oportunidad para poner orden en una vida de caos. Si quieres ser más fuerte, más resistente y más rápido, si quieres entrar en un ring y ganar, debes centrarte y alejarte de los hábitos que intoxican tu rendimiento. Dicho de otro modo, el compromiso con un deporte exige el compromiso con uno mismo

En el caso de Mitzi, el tiempo invertido en el gimnasio es tiempo que no pasaba en la calle drogándose. Aspirar a convertirse en una guerrera la llevó a cambiar el ocio nocturno y las malas compañías por un entorno disciplinado, con propósitos y sacrificios compartidos. Sin apuntar a casos tan límites, seguro que tú mismo conoces personas que para sentirse mejor practicando deporte han dejado de fumar o cambiado su alimentación.

Al final, el deporte pide que cuides tu cuerpo. Por eso tiene el poder de alejarte de las rutinas que lo devastan. Para Mitzi, el boxeo representó una segunda oportunidad para empezar a hacer las cosas de otra manera, escapar de la autodestrucción y poner su vida en orden.

La segunda lección de Fightworld es que para cualquier persona, el deporte puede ser fuente de sentido y dirección, una forma de vida que aporta objetivos, identidad, salud y compañerismo. En definitiva, un camino para tratarnos mejor.

Fightworld - Serie de Artes Marciales - Frank Grillo levanta la mano de Mitzi Aguilar
Frank Grillo levanta la mano victoriosa de Mitzi Aguilar. Imagen de Netflix.

3. LUCHAR POR LOS VALORES

El ser humano tiende a organizarse en grupos con formas similares de ver el mundo: religión, ideología política, comunidades étnicas, aficiones, etc. Está en nuestra naturaleza acercarnos a lo afín y alejarnos de lo diferente. Esto tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes: el miedo, la ignorancia y la discriminación hacia lo desemejante, hacia el “otro”, es motivo de grandes conflictos.

El pensamiento tribal nos lleva a poner etiquetas y a juzgar a la gente incluso antes de conocerla. Nosotros somos los buenos y los otros los malos. Esto se acentúa todavía más en un mundo tan complejo y conectado como el moderno. Y aquí es donde Fightworld nos propone como tercer gran tema, el de los deportes de contacto como crecimiento en valoresconvivencia. En el capítulo dedicado a Myanmar, escuchamos a un monje budista decir: al practicar, dejas de definir a la gente como budista, cristiano o musulmán. Los identificas como deportistas.

Durante el entrenamiento de artes marciales, las categorías ontológicas se diluyen. Esa persona ya no es “el otro”, es “tu compañero”. No forma parte de una tribu diferente, forma parte de tu equipo. El deporte une a personas que en condiciones normales no pasarían tiempo juntas y las sitúa en un contexto de cooperación, empatía y respeto.

El quinto episodio trata especialmente esto. Nos sitúa en Jerusalén, una ciudad llena de tensiones religiosas. Pero en el gimnasio de Giora Orman entrenan juntos musulmanes y judíos, y la academia sirve como espacio neutral donde interactuar y crecer sin etiquetas. Los intereses externos quedan subordinados al intercambio de valor, cada cual reconociendo en su compañero la llave para progresar uno mismo.

En esta línea también trabaja la asociación Budo for Peace. Su misión es el diálogo entre culturas y el reconocimiento de la diversidad a través de las artes marciales. Cuando dos niños de religiones distintas que nunca se hubieran conocido empiezan a entrenar juntos, disfrutan de una interacción que les ayuda a superar la ignorancia. La práctica de golpes o palancas les exige confiar en la otra persona, superando el miedo. Esta dinámica hace que personas con formas de ser y de pensar completamente distintas, se sientan seguras entre diferentes.

Ante los prejuicios tan presentes hoy en día en algunas instituciones, medios de comunicación y redes sociales, el deporte es una poderosa vacuna. En un terreno sin categorías previas, el entrenamiento nos aporta una perspectiva más abierta e inclusiva sobre la cultura, religión e ideología del ser humano, expandiendo nuestro círculo moral.

Fightworld - Serie de Artes Marciales - Jóvenes entrenando en Budo for Peace
Jóvenes practicando en la asociación Budo for Peace. Imagen de Netflix.

CONCLUSIONES

Fightworld es una buena producción televisiva que ayuda a entender la cultura marcial y conocer su contexto social a través de las fronteras. Para los practicantes, la serie despierta sentimientos encontrados. Por un lado, sentimos la distancia, el abismo que existe entre dos mundos, el de luchar porque quieres y el de luchar porque debes. Por otro lado, sentimos la cercanía, la familiaridad de entender el deporte como camino para romper barreras y superarse a uno mismo.

En resumen, Fightworld es una serie que habla sobre cómo la lucha cambia vidas. Para algunas personas, luchar es el único modo de ayudar a sus familias. Para otras, es una forma de vida que otorga sentido y propósito. Por último, también es un medio para perder el miedo y aprender a convivir con la diferencia.

Y tú, ¿has visto Fightworld? Explícame qué te ha parecido o qué te sugieren estas reflexiones 😉

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Marc Campos Mula

Marc Campos Mula

Guerrero moderno. Eterno aprendiz. Artes marciales, filosofía y pensamiento crítico son mi inspiración. Me pregunto por los puentes entre lo viejo y lo nuevo, entre la tradición y la ciencia. Busco en el combate y la reflexión fuerza para la mente e inteligencia para el cuerpo.

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