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Entrevisto a Dani Ruiz, profesional de la salud

Artes marciales, perspectiva evolutiva y salud. Entrevista a Dani Ruiz

En esta entrada traigo una entrevista a Dani Ruiz, profesional de la salud. Aunque en algunos momentos, es quizá más una charla que una entrevista.

Ahora no lo voy a presentar por sus credenciales. Un poco más abajo puedes leer su perfil profesional. Te lo quiero presentar como la persona que ha estado supervisando mi alimentación durante un año. Una persona en la que confío y que me ha ayudado a llevar un estilo de vida más sano.

Gracias a él, puedo decir que acudir a un dietista es una de las decisiones que más me alegro de haber tomado. Empezando con solo objetivos deportivos, poco a poco fui aprendiendo y tomando más conciencia sobre los beneficios y los porqués de cada alimento. Durante este proceso he podido desarrollar una educación nutricional mínima, con la que aprender a gestionar una dieta saludable durante toda la vida. Si tienes ocasión, no puedo dejar de recomendar ponerte en manos de un profesional.

Sin ánimo de alargar esta introducción, vamos de lleno con esta entrevista donde hablamos sobre artes marciales, actividad física, salud y alimentación.

Por favor, preséntate.

Me llamo Dani Ruiz. Ante todo, me considero un profesional de la salud. Entré a través de la fisioterapia y posteriormente la osteopatía, con una formación de posgrado enfocada a lesiones deportivas, tejidos blandos y neurofisiología del dolor.

En cuanto a nutrición, hice la formación reglada en dietética y un máster en nutrición y metabolismo, con énfasis en nutrición deportiva y estudio del sistema inmune.

También formo parte de COME-España (Centre for Osteopathic Medicine Collaboration), un proyecto de investigación en terapia manual orientado a obtener herramientas clínicas y mejorar el trato a nuestros pacientes.

Dentro de nuestro campo profesional siempre tenemos un tema que nos llama más la atención. ¿Cuál es el tuyo?

Lo que más me interesa es precisamente fusionar mis dos campos. Tener una perspectiva de la salud lo más amplia posible, para identificar mejor tanto los orígenes de los problemas como las soluciones. Un ejemplo sería la aparición de patologías o dolores resultado de nuestros malos hábitos, como el síndrome metabólico y la inflamación crónica de bajo grado, que son causados por el sedentarismo, comer mal, fumar, beber…

Dani Ruiz en su consulta de fisioterapia y dietética

Ya introducido al Dani profesional, háblame del Dani un poco más personal. ¿Cuáles son tus aficiones?

Me encanta el deporte. Principalmente todo lo que tiene que ver con el entrenamiento funcional, crossfit, halterofilia, artes marciales… también soy un gran aficionado al mundo del cómic, especialmente de Marvel. Y no puedo dejar de mencionar mi otra gran pasión: ¡el Heavy Metal!

Aquí uno que tira más por DC y Vertigo… pero no nos desviemos. Este es un blog sobre artes marciales. Así que cuéntame, ¿qué experiencia tienes?

En mis inicios tuve un pequeño amor de verano con el Karate Shito-ryu. Después entré en el Krav Maga, que durante un tiempo fui combinando con Kenpo Parker, Kuk Sool Won y Muay Thai. Finalmente me quedé con el Muay Thai, que he estado entrenando hasta hace relativamente poco. Ahora mismo estoy en un impás, a la espera y con ganas de empezar con el Karate Kyokushin.

¿Por qué empezaste en el mundillo?

Yo soy de la generación del ’85. Bruce Lee me quedaba un poco lejos. Crecí con Jackie Chan y Steven Seagal, Stallone y Schwarzenegger. Películas de tortas en general donde destaca esa figura de guerrero o «superhombre». Me quedó marcado ese momento en Matrix donde Neo decía «ya sé Kung Fu» y después podía liarse a mamporros con todos los malos.

¿Qué me dirías si te pregunto sobre artes marciales y salud?

Recomiendo mucho su práctica. Son una gran manera de ejercitar todo el cuerpo, a diferencia de otras actividades que están más especializadas en unas zonas concretas. Las artes marciales desarrollan cualidades como la fuerza, resistencia, estabilidad articular, velocidad de reacción… cualidades fantásticas para gente joven y también necesarias para un envejecimiento saludable. En este sentido, tener fuerza, tener masa muscular, equilibrio, huesos fuertes… ¡es esencial! Como profesional de la salud, las encuentro fantásticas. Y, bueno, también es interesante aprender a dar tortas como panes…

Mencionabas que te marcaron las películas… en mi caso personal, fue determinante Dragon Ball. Me consta que no somos los únicos influidos por la industria del entretenimiento y, más concretamente, las escenas de lucha. Y es curioso. Como sociedad, tenemos cada vez más interiorizado el rechazo a la violencia. Sin embargo, cada vez hay más aficionados a los deportes de combate, y más personas que se animan a practicarlos. Evidentemente, en un contexto de compañerismo y no violencia. Pero encuentro curiosa esta paradoja. Mientras trabajamos para un mundo sin agresiones, hay algo en la lucha que nos fascina.

Creo que en parte podemos explicarlo por nuestra evolución. La confrontación física existe desde mucho antes de que llegaran los humanos. Nuestro cuerpo está adaptado para vivir ese tipo de situaciones. Luchar forma parte de nuestra naturaleza. Y gracias al progreso, hoy podemos disfrutar de los beneficios de la lucha en un entorno controlado y seguro.

Además, evolutivamente e históricamente, a los humanos siempre nos ha gustado eso de demostrar quién es el más fuerte. Y una manera de demostrarlo es darse a tortas con otro. Esto lo vemos en el reino animal, y no olvidemos que nosotros formamos parte del reino animal. No venimos del mono: somos una rama de simios. Como animales, la protección de la familia y el territorio siempre ha implicado esa confrontación. Llevamos en los genes estar preparados para la confrontación. Por eso tiene sentido evolutivo que nos atraigan los deportes de contacto. Quizá por eso nos llaman tanto las pelis y series de lucha cuando somos niños, y vemos niños jugando «a luchar» y pasárselo en grande.

Evolutivamente, como comentas, la lucha no parece que se vincule única y exclusivamente a la violencia. Los animales utilizan la lucha como juego. Ya sea como deporte o como juego, podemos decir que evolutivamente la lucha también se asocia al ocio, a la diversión. Volvemos a la paradoja: el combate de verdad nos provoca rechazo, el combate como juego nos divierte. 

Por cierto, me ha encantado que aplicaras un análisis evolutivo a las artes marciales.

Creo que la perspectiva evolutiva tiene que estar siempre presente. A nivel de salud en general. Al fin y al cabo, somos producto de la evolución. La perspectiva evolutiva cuadra con lo que sabemos hoy en día del cuerpo humano a todos los niveles.

Cómo nos afecta la alimentación moderna cuadra con lo que hemos comido durante nuestro proceso evolutivo; cómo nos afecta la vida sedentaria cuadra con el hecho que evolutivamente hemos sido animales muy activos… en definitiva, y aunque sea redundante, me parece evidente que funcionamos como funcionamos porque evolutivamente hemos hecho lo que hemos hecho.

He visto algunos defensores de la perspectiva evolutiva decir que sería mejor volver al pasado. Pintan el panorama moderno como el apocalipsis de la salud. ¿A ti qué te parece?

No hace falta volver a ser un cazador recolector. Aprovechemos las comodidades de hoy en día, que son muchas y fantásticas. Podemos cruzar el atlántico en ocho horas. Tenemos vacunas, tenemos antibióticos… Si miramos atrás, las enfermedades infecciosas eran la principal causa de muerte. Fracturarse el tobillo podía significar morir. Hay que imaginarse qué implica realmente volver a la vida ancestral.

Meme burlón sobre la aproximación evolutiva

Para mí, la idea clave es la transferencia. La perspectiva evolutiva no significa tirar el móvil e irse a vivir a una cueva, como muchos demagógicamente quieren ridiculizar. Significa tener en cuenta la evolución para entender por qué funcionamos así, anatómica y biológicamente.

Hay que comer bien, lo más parecido posible a como lo hicimos durante millones de años, no solo respecto al origen, también respecto a la calidad del producto. Hablo de cómo se ha criado un animal o cómo ha crecido una planta o fruta. Hay que hacer mucha actividad física. Hay que exponerse a la naturaleza, concretamente al sol. También hay que exponerse a situaciones de estrés puntual, del cual se obtienen beneficios, a diferencia del estrés crónico tan típico de nuestro tiempo. El estrés agudo provoca adaptaciones positivas, aunque parezcan una excentricidad hoy en día: ensuciarse, golpearse, hacerse pequeñas heridas… en fin, exponerse a bacterias y a procesos leves de cicatrización para mantener activo nuestro sistema inmune. Esto nos hace resilientes, esa palabra que está tan de moda.

En todo este debate, a veces se dice que el cuerpo ancestral era funcional, y que el cuerpo contemporáneo no lo es. Has comentado al principio que te gustaba el entrenamiento funcional. Es un término controvertido que últimamente se está utilizando para promocionar cualquier cosa. El otro día vi una conocida marca de agua española vender «agua funcional». Creo que se nos está yendo de las manos y cada cual entiende una cosa distinta. Entonces, ¿qué es para ti un entrenamiento funcional?

Cualquier tipo de entrenamiento que consiga que mejore en los patrones de movimiento que debería usar en mi día a día, o que deberían ser normales. Un entrenamiento que me permita integrar movimientos con facilidad, que me haga articularmente móvil y estable. Que me permita coger o manejar peso con cierta soltura, sin lesionarme. Que me facilite reaccionar rápido ante un estímulo. Que me ayude a correr sostenidamente, con una capacidad cardiovascular mínima. Todo ejercicio que genere una mejora en ese sentido, podríamos decir que es funcional.

Por otro lado, también podríamos hablar de ejercicios que trabajan funciones corporales, no elementos aislados como un solo músculo, o no sobre una sola capacidad, movimiento o cualidad.

Desde un punto de vista evolutivo y fisiológico, hemos corrido mucho, pero también nos hemos subido a los árboles, hemos reposado en sentadilla profunda, nos hemos arrastrado… si nos agotamos llevando unas sillas, no somos funcionales. Ser funcional significa poder levantarme fácilmente del suelo, agacharme sin dolor, cargar peso, tener movilidad, ser ágil…

Creo que cuando se habla de “funcional” como un patrón motor útil “para el día a día” nos encontramos otra polémica. Me cuentan que hacer box jumps es funcional, pero me paso mi jornada sentado y en mi día a día no necesito saltar para nada. Tampoco necesito arrastrarme por el suelo. Como ya has insinuado, creo que el cuerpo funcional no es tanto el que necesitas para tu vida diaria, sino un cuerpo con las funciones propias del ser humano, aquellas que evolutivamente han tenido un impacto positivo para nuestra salud.

Por ahí van los tiros. Entrenamiento funcional es mejorar la expresión del cuerpo. Entrenamiento funcional es aquel que genera mejoras a través de patrones de movimiento, no respecto a lo que hacemos en nuestro día a día, sino respecto a lo que deberíamos poder hacer como humanos.

Tengo la sensación de que hemos llegado a un punto de tal sedentarismo, que se percibe un cuerpo funcional o “fitness” como algo extraordinario. Y eso es un problema. Vemos los cuerpos atléticos como prodigiosos, en vez de normales. Lo que vemos normal son los cuerpos sedentarios, con sobrepeso, llenos de dolencias y restricciones. Lo normal es que me duela la espalda cuando me agacho, hacer peso muerto es la hostia. El sedentarismo ha normalizado el cuerpo disfuncional. Hemos convertido la restricción en el estado normal del cuerpo.

Y no solo en cuanto al entrenamiento. En muchos aspectos de la salud, hemos convertido lo habitual en normal. Y lo habitual no tiene por qué ser normal. La primera definición de “normal” es aquello que sirva para una norma o regla. En ese sentido, el cuerpo sedentario no lo podemos considerar normal, para nada. Cuando vemos un vídeo en Youtube de un hombre con 83 años haciendo dominadas, todos decimos: ¡wow, increíble! Pero, ¡wow no! Deberíamos aspirar a ello.

Hay tribus del pacífico donde los sexagenarios se suben a las palmeras a buscar cocos, ¡a pulso! Cocos que están a diez o quince metros del suelo. Ese envejecimiento es el que debería ser normal. Es importante tener eso en mente o nos convertiremos más pronto que tarde en personas dependientes. Yo he visto algún joven incapaz de levantar dos bolsas de la compra del suelo, o hacerlo con muchísima dificultad. Supongo que por eso envejecemos tan mal.

Lo primero que me viene a la cabeza es la fuerza. Creo que es fundamental y tenemos pendiente un trabajo enorme de concienciación. Tenemos que ser fuertes. El problema es que hoy en día asociamos fuerza a estética, o a rendimiento. Pero es mucho más importante que eso. La fuerza es un marcador de salud. Es un indicador de que estamos sanos. Hay que cambiar el paradigma: el músculo no es para enseñarlo, es para vivir más y mejor.

Estoy de acuerdo contigo. Y me gustaría añadir una curiosidad: a nivel general, se asocia la fuerza a la estética… pero las personas más fuertes del mundo, para nada tienen un cuerpo considerado “estético”. Un strongman es barrigudo. La fuerza pide mucho músculo, pero también mucha energía, y las personas más fuertes necesitan una cantidad de grasa corporal muy seria.

Por otro lado y siguiendo la línea de la salud, se sabe que la fuerza de agarre es uno de los factores más importantes en cuanto a riesgo de mortalidad. Cuanta más fuerza conservemos durante la tercera edad, menos riesgo de muerte por cualquier causa. Cuando nos hacemos mayores, el músculo empieza a degradarse. Y eso desencadena un montón de cosas malas. Menos masa muscular lleva a menor fuerza, que lleva a huesos más débiles, que lleva a más números de tener una fractura. Y se sabe que una fractura de cadera, por ejemplo, es un factor de mortalidad importante en ancianos.

Además, el músculo no es solo un tejido de fuerza. Tiene un rol endocrino que muchas veces olvidamos mencionar. Sirve para reducir el riesgo de cualquier tipo de cáncer, enfermedades neurocognitivas, degenerativas, ictus, enfermedad cardiovascular, tiene un importante rol antiinflamatorio, mejora la sensibilidad a la insulina… en definitiva, más músculo y más fuerza nos ayudan a tener un proceso de envejecimiento saludable y una funcionalidad más alta. El músculo es indispensable para un estado de salud completo y reducir el riesgo de cualquier tipo de enfermedad.

En mi opinión, de hecho, la fuerza es el factor más importante en la salud. Sí, soy muy pesado con la fuerza.

Fuerza como indicador de salud

Me gustaría terminar tocando un poco otro de los pilares de la salud: la alimentación. ¿Cómo describirías una alimentación saludable?

Lo primero y más importante: ha de descartar productos ultraprocesados y potenciar alimentos frescos. La alimentación saludable ha de basarse en frutas, verduras, frutos secos, pescado, carnes magras, marisco, setas, tubérculos, legumbres según tolerancia, huevos sin miedo… con cocciones sencillas. Hay un consenso realmente importante en cuanto a que eso debería ser lo ideal. Los productos ultraprocesados son un auténtico drama, con evitarlos ya se estaría dando un paso muy importante.

Esto a nivel general. Después, ya habrá que individualizar en función de las prioridades, gustos, estado de salud o forma física de la persona… y podemos introducir matices en cuanto al arroz, pseudocereales, etc.

Últimamente se están poniendo de moda las dietas cetogénicas o low-carb. ¿Qué opinión te merecen?

Una dieta low-carb como herramienta me parece muy buena y saludable. Si solo hablamos de pérdida de grasa corporal, en el corto plazo, la cetogénica es insuperable. Después ya tendríamos que valorar sobre la adherencia y la efectividad a largo plazo.

Cuando hablamos de low-carb high-fat o high-carb low-fat tenemos que ponernos en contexto del tipo de deporte. No es lo mismo correr los cien metros lisos que una maratón. En general, en deportes que requieren explosividad, fuerza, velocidad de reacción, creo que consumir carbohidratos es importante. En deportes donde se necesita un ritmo bajo pero sostenido, como carreras de larga distancia, un perfil low carb me parece mejor.

Igualmente, cuando hablamos de deporte, lo normal es ir jugando con la dieta. Si hay un calendario lleno de competiciones no se comerá lo mismo todo el año. En artes marciales, por ejemplo, podríamos marcar etapas de entrenamiento bajas en carbohidrato y, días previos a la competición, recuperar un perfil más alto en carbohidratos.

En definitiva, no creo que sea necesario un estado low-carb de base, pero sí es muy válido como estrategia puntual.

Ejemplo de Comida Low Carb

Ya que nos hemos metido en uno de los debates estrella, alto en carbohidratos vs. bajo en carbohidratos, tengo que sacarte la otra gran controversia: solo importan las calorías vs. solo importa el metabolismo.

Pues casi siempre estoy en el centro de los bandos. Las calorías importan, pero mucho menos de lo que nos pensamos. Si hablamos estrictamente de perder grasa corporal, hay que tenerlas en cuenta. El tema está en que es muy difícil pasarse de calorías si comemos bien, porque los alimentos son muy saciantes y nutritivos.

Lo que sucede hormonalmente cuando comemos, es definitivamente más importante que las calorías. Solo contar calorías está probado que no sirve como estrategia. Por eso me decantaría ligeramente por el bando que no tiene tan en cuenta el aporte calórico. Sin llegar a ponerte una venda y decir que las calorías no importan, porque realmente no es así. En ciertos casos, sin controlar calorías, puedes estar boicoteando los procesos que persigues.

Pues por mi parte hemos terminado. Muchas gracias por dedicarme tu tiempo. ¿Te gustaría añadir algo más?

A modo de resumen: hay que comer bien, hacer ejercicio, descansar, hacer vida social, exponerse al sol, a la naturaleza y a pequeñas dosis de estrés agudo. En el fondo, no es tan difícil.

Ah, y… ¡entrenad!

Gracias y nos vemos en otra ocasión.

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Marc Campos Mula

Marc Campos Mula

Guerrero moderno. Eterno aprendiz. Artes marciales, filosofía y pensamiento crítico son mi inspiración. Me pregunto por los puentes entre lo viejo y lo nuevo, entre la tradición y la ciencia. Busco en el combate y la reflexión fuerza para la mente e inteligencia para el cuerpo.

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